Qué hacer para ser traductor-intérprete jurado

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Qué hacer para ser traductor-intérprete jurado

Este artículo es una actualización de una publicación de septiembre de 2008 para mantener el contenido al día :)

Tanto la traducción como la interpretación juradas comportan la declaración por parte del traductor de la autenticidad y correspondencia de cuanto ha sido traducido o interpretado respecto de la documentación de partida. El traductor-intérprete jurado asume de forma personal e intransferible la responsabilidad sobre su trabajo. De hecho, ante posibles discrepancias sobre el contenido de una determinada traducción, el presunto afectado puede solicitar la revisión a cargo de los expertos del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación.

Dicho lo cual, pasamos directamente a los pasos a realizar y requisitos necesarios para lograr el ansiado nombramiento. Hasta hace unos años, existían dos vías para acceder a él:

  1. Poseer la licenciatura en traducción e interpretación, acreditando, siempre ante el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, la superación de un número fijado de créditos en determinadas asignaturas. Ved el art. 5 de la orden mencionada ‘exención de las pruebas’.
  2. Examen oficial de la Oficina de Interpretación de Lenguas del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación.

Sin embargo, actualmente y por medio del Real Decreto 2002/2009, de 23 de diciembre, la única vía para obtener dicho nombramiento es por medio del examen, que analizaremos más adelante, por lo que los graduados en traducción no quedan exentos de su realización; solo están exentos los estudiantes de licenciatura matriculados antes de la fecha de entrada en vigor del Real Decreto 2002/2009. Resulta interesante señalar la modificación de la denominación de este nombramiento, que, por medio del mismo decreto, pasa a ser traductor-intérprete jurado en lugar de intérprete jurado.

La información necesaria sobre esta prueba se encuentra contenida en la Orden AEC/2125/2014, de 6 de noviembre, por la que se dictan normas sobre los exámenes para la obtención del título de traductor-intérprete jurado (BOE núm. 47 de 23 de febrero de 1996). Podéis encontrar esta norma en la propia página web del BOE o en la sección de traductores-intérpretes jurados de la página del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación. En la mencionada Orden figuran claramente expuestos los requisitos para presentarse al examen que son tres:

  • ser mayor de edad,
  • tener titulación universitaria española (o título extranjero homologado por el estado español) y
  • poseer la nacionalidad española o de cualquier otro Estado miembro de la UE.

No nos extenderemos en cuestiones que están lo suficientemente claras en la norma. Ahora bien, nos parece importante señalar que:

  • Las convocatorias de examen: conviene tener muy controlada la web del MAEC, sobre todo para tener claras las fechas límite de presentación de solicitudes. Podréis descargar el impreso de la propia sección de traductores-intérpretes jurados del MAEC. Se trata de un único formulario muy fácil de rellenar (deberéis adjuntar el resguardo de ingreso de la cantidad estipulada en concepto de derechos de examen a la solicitud). Además, en la web del MAEC están disponibles las pruebas de las convocatorias anteriores con sus respectivas soluciones.
  • El examen: consta de 3 ejercicios que se realizan en tres fases (en días diferentes). El primero, que es eliminatorio, consiste en una prueba tipo test de carácter gramatical y terminológico. El temario para este ejercicio aparece publicado anexo a la convocatoria. Tras la publicación de la lista de aprobados, el tribunal convocará a los «aptos» al segundo ejercicio.
  • El segundo ejercicio, también eliminatorio, incluye tres pruebas de traducción escrita: dos sin la ayuda de diccionario (traducción directa e inversa) y otra con la ayuda del mismo (siempre en papel y bajo ningún concepto en formato electrónico), directa y de temática jurídica o económica. Las traducciones que se plantean son de textos de carácter periodístico (sobre tema científico, histórico, político...) o literario e incorporan un nivel elevado de dificultad. Aquí va un consejo que nos parece esencial para afrontar con éxito el examen: las pruebas prevén un tiempo relativamente corto para su realización. Por lo tanto, no conviene perderlo haciendo borradores o «encallándose» demasiado con expresiones difíciles. Es necesario, después de un breve análisis preliminar, «ir al grano» (si hay algo que no se sabe, es mejor dejarlo en blanco y buscar después una traducción idónea). Otra cosa: intentad ser claros y pulcros en la escritura y la presentación. Entre las dos primeras pruebas y la tercera, que, como decíamos es, en general, de contenido jurídico y se realiza con diccionario, media un descanso de unos veinte minutos. Concluida esta primera fase, la oficina de Interpretación de Lenguas hace públicos los resultados de los admitidos a la llamada «cuarta prueba» al cabo de unas seis semanas.
  • El tercer ejercicio consiste en una prueba oral. Se trata de una prueba de interpretación consecutiva bilateral, es decir, al español y a la lengua extranjera elegida, y, en caso de que el tribunal lo considere oportuno, un diálogo en ambas lenguas.
  • Los ejercicios se realizan en diferentes fases. Tras la realización del primero y el segundo, el tribunal publica la lista de convocados al siguiente ejercicio (los «aptos») y fija la fecha para su realización con un margen mínimo de una semana desde la convocatoria.

Tras todo ello, en unas dos o tres semanas, el MAEC publica la lista definitiva de traductores-intérpretes jurados que, posteriormente, será publicada en el BOE. A partir de ahí, podemos pasar a solicitar la expedición del título (transcurridos 20 días naturales desde la publicación del BOE. Pensad que el nombramiento no es oficial hasta la efectiva publicación en el BOE de la mencionada lista. En todo caso, el trámite que se puede empezar a hacer tras la publicación de la lista en el MAEC es el registro de la firma en la Delegación del Gobierno de la provincia donde se ejercerá la profesión (en ese momento deberéis presentar el título universitario, o fotocopia compulsada del mismo, fotocopia del DNI y tres fotografías en tamaño carné, pero quizás lo mejor es que habléis directamente con los funcionarios encargados antes de llevar la documentación). En este momento, además, se registra el sello de traductor-intérprete jurado. Es decir, debéis llevar el sello a la delegación del Gobierno. Los requisitos y características que este sello debe tener están muy claras y quedan recogidas en el art. 8 de la orden del 6 de noviembre de 2014. Un último consejo: una vez tengáis el nombramiento, dirigid un escrito a la Oficina de Interpretación de Lenguas con vuestros datos y tarifas. Si no lo hacéis así, no apareceréis en la lista oficial de traductores del MAEC.

Para acabar, os deseamos suerte en las pruebas (que si no se consigue a la primera, siempre quedan las convocatorias siguientes, no hay que desanimarse) y, en el futuro, un buen trabajo como traductores-intérpretes jurados.

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