Nueva tendencia en servicios lingüísticos: Posedición

Nueva tendencia en servicios lingüísticos: Posedición

¿Qué es la posedición?

La posedición consiste en revisar un texto que ha sido traducido por un motor de traducción automática. ¿Quién no conoce o nunca ha utilizado algún motor de traducción automática, ya sea el traductor de Bing, de Google o de cualquier periódico o diccionario en línea? Hoy en día son pocos los que nunca han traducido alguna frase con un traductor automático, aunque solo fuera para pasar un buen rato «jugueteando» con las traducciones. En líneas generales, los traductores automáticos han mejorado con creces la calidad de sus resultados, aunque todavía están lejos de generar traducciones que no precisen de la intervención humana. La posedición es un servicio cada vez más ofrecido por las empresas de traducción y demandado por los clientes, debido, en parte, a los plazos tan ajustados con que contamos. Con este artículo pretendo dar una visión general de la posedición y sus usos y beneficios en el sector de la traducción.

Posedición VS revisión o edición

Como indicábamos en la definición de posedición, se trata de un proceso de revisión de una traducción. Sin embargo, este proceso cuenta con algunas características que hacen necesaria la distinción entre ambos tipos de revisión. Una de las diferencias principales y más evidentes se encuentra en la naturaleza del texto que se va a revisar: pese a que ambos son traducciones, cada texto ha sido originado por un traductor completamente distinto. En el caso de la revisión simple, revisaremos la traducción realizada por un ser humano. En el caso de la posedición, estaremos frente a una traducción realizada por un traductor automático.

Y bien, ¿qué diferencia hay entre una traducción humana y una automática? Como sabéis, las personas cometemos errores que las máquinas no cometen (ortotipográficos, por ejemplo) y las máquinas, por su parte, errores que las personas rara vez cometerían (traducción errónea de un término polisémico cuyo significado resulta obvio por el contexto, por ejemplo). Por tanto, la tipología de los errores difiere según el origen del texto: cuando se realiza una revisión se presta mayor atención a errores «humanos» (tipográficos, sobre todo), mientras que cuando se realiza una posedición se focaliza la atención sobre los posibles errores en el contenido del texto y en la falta de naturalidad del lenguaje.

¿Es necesaria?

Como hemos indicado, los motores de traducción automática todavía no son capaces de realizar traducciones de una calidad óptima, ya que siguen presentado un gran número de errores. La posedición surge de la necesidad de mejorar la productividad de las empresas de traducción, tanto por el aumento del volumen de trabajo (con la aparición de Internet, el mundo de la información ha experimentado una explosión de contenidos), como por la continua reducción de plazos y tarifas. En otras palabras, cada vez se cobra menos por trabajar más en menos tiempo. Por suerte, los traductores automáticos cada vez dan mejores resultados, lo que permite agilizar la entrega pudiendo hacer una pretraducción a partir de un traductor automático para después poseditarlo. Así pues, la posedición es un proceso necesario y siempre ha de estar presente antes de entregar una traducción automática. No obstante, la profundidad de posedición la marcará la calidad que exija el cliente.

Ventajas

En primer lugar hay que hablar de la productividad. Si disponemos de una herramienta de traducción asistida por ordenador (TAO), podemos integrar el motor de traducción en el mismo programa. Para integrar el traductor de Google, primero es necesario obtener una licencia de pago. Para el de Bing (Microsoft), en cambio, existe una licencia gratuita que permite traducir un gran número de caracteres. Otra ventaja es que al utilizar los traductores automáticos desde las herramientas TAO y no desde el navegador web, nos aseguramos de que el contenido de nuestros textos no se vuelque en la nube y no incumplir así ningún acuerdo de confidencialidad. Además, si mejoramos una traducción automática al poseditarla, podemos «retroalimentar» al motor enviando la traducción de nuevo para que este la procese con el objetivo de mejorar futuras traducciones. Así pues, cuanto más se utiliza la traducción automática, mejores resultados se obtienen.

Inconvenientes

Lamentablemente, hay ocasiones en que la traducción automática presenta un gran número de errores en algún segmento o resulta prácticamente incomprensible. Para que sea productivo, el proceso de posedición nunca debería llevarnos más tiempo del que se tardaría en traducir desde cero. Es decir, si nos encontramos ante un texto que apenas podemos entender, antes de empezar a cambiar cosas por todos lados, es recomendable dedicar un segundo a pensar si será más rápido corregir lo escrito o hacer una nueva traducción del segmento incomprensible. Para ello tenemos un truquito: si no se encuentra ningún error al principio ni al final de la oración o segmento, seguramente valga con poseditar. Si, por el contrario, encontramos varios fallos, lo más probable es que se tarde menos en traducir de nuevo que en corregir.

Otro inconveniente reside en la calidad del traductor automático. Dependiendo de la combinación lingüística, obtendremos mejores o peores resultados aun utilizando el mismo motor, ya sea por el funcionamiento interno del motor o por la popularidad que tenga en una comunidad lingüística. Por ejemplo, si tenemos que hacer una posedición de una traducción EN>ES, el motor de Google funcionará bastante bien y no encontraremos demasiados errores. Si, por otro lado, nuestro par lingüístico es RU>PL y utilizamos el mismo motor, obtendremos más errores a la hora de poseditar. Por ello, es recomendable encontrar el motor de traducción automática que mejores resultados dé para cada par lingüístico.

Perfil del poseditor

Como podéis imaginar, si la posedición y la revisión de una traducción presentan características tan diferentes (tipología de error, naturaleza del texto...) el perfil del poseditor contará con habilidades propias de su tarea. Por ejemplo: una persona acostumbrada a revisar los textos de un traductor concreto, conocerá su estilo (y, por ende, errores comunes) mejor que otra persona que no esté acostumbrada y tardará menos tiempo en corregir lo mismo, ya que tiene una idea de cómo trabaja ese traductor. Si trasladamos este ejemplo a la posedición, cabe pensar que el poseditor irá anticipándose a los fallos de la máquina a medida que vaya trabajando con esta y cada vez tardará menos en realizar el mismo trabajo.

Para finalizar, me gustaría invitar a todos aquellos que todavía no han probado su agilidad y productividad frente a una traducción automática a que lo hagan para comprobar si les resulta cómodo trabajar sobre texto ya traducido o, por el contrario, invierten demasiado tiempo corrigiéndola. Como hemos visto, una vez más, los sectores de la traducción y la informática comparten protagonismo. La posedición presenta grandes ventajas que hacen que los traductores podamos seguir el ritmo de este mundo de inmediatez con trabajos de buena calidad.

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