Por último y no menos importante... el DTP

Por último y no menos importante... el DTP

En plena era de la Tradumática, la figura del especialista en DTP se convierte en una pieza clave en el proceso de localización. Las habilidades de diseño gráfico y la sensibilidad lingüística ayudan a estos profesionales a liberarse a sí mismos en la selva de formatos. La autoedición no solo entra en juego en la etapa de finalización de los archivos recibidos, como se suele pensar. Se trata de una fase preparatoria completa, que precede al uso de herramientas de traducción asistida por ordenador (llamadas «herramientas TAO» o «CAT tools», en inglés), para optimizar el proceso de traducción y de identificación de los problemas que puedan surgir en la etapa de DTP.

Aquí están las best practices que no podemos saltarnos durante esta fase de preparación.

PREFLIGHT: se trata de verificar los paquetes enviados por el cliente. Es importante asegurarse de que se dispone de todos los recursos necesarios (como las fuentes y los enlaces para programas como InDesign o Illustrator) para poder visualizar de manera correcta y completa del archivo original. En el caso de que faltasen los activos, convendría comunicárselo al cliente con un informe especial para que tratara de recuperarlos. Por lo general, el cliente no suele estar familiarizado con estos temas. Por esa razón, es importante acostumbrarlo a ciertos problemas y convencerlo de que algunos «líos» más en la fase inicial evitarán problemas en las fases posteriores. Además, esto implicará un ahorro de tiempo y, por lo tanto, de dinero. El paquete completo de recursos, con fuentes e imágenes, es fundamental para crear un PDF de referencia adecuado que permita identificar todo el contenido traducible del archivo. Además, no solo el traductor se verá beneficiado, sino que el especialista en DTP podrá aprovecharlo a la hora de «volver a crear» el diseño del archivo original en la traducción. Es importante tener cierta experiencia en esta primera comprobación, ya que afecta a todas las etapas posteriores y, especialmente, al resultado final.

SEGMENTACIÓN: consiste en «limpiar» el archivo. El formato del original no siempre se lleva a cabo de manera profesional, sino que los diseñadores gráficos suelen utilizar los saltos de página, de sección, de línea o tabulaciones por meras «razones estéticas». Esto provoca una segmentación incorrecta que reduce la eficiencia de nuestras herramientas de traducción, sin contar con los posibles problemas que surgirán durante la fase de DTP. Es deber del especialista en DTP comprobar el texto de modo que ninguna frase se trunque con tabulaciones o separación en sílabas. Todo esto supone que tanto el traductor, como el especialista en DTP durante la fase de volver a crear el archivo afrontarán menos problemas.

QUÉ TRADUCIR: consiste en seleccionar el texto en su alcance. Algunos formatos, especialmente aquellos que tienen estructuras en capas, como InDesign o Photoshop, pueden contener texto oculto, bloqueado o situado fuera de la zona de trabajo que no aparecerá en el programa de traducción. Por tanto, conviene consultar con el cliente cuál es el contenido de traducir y preparar el archivo de una manera adecuada, ocultando o mostrando capas según convenga.

DEAD TEXT: se trata del texto no editable. Casi siempre lo encontramos en imágenes planas o en las que las capas de texto y fondo están fusionadas. En estos casos, especialmente cuando el fondo es una imagen compleja que requiere tiempo para la volver a crearla, es recomendable preguntar al cliente si dispone del archivo original editable (un .psd o .ai, por ejemplo). Para preparar las imágenes, se puede crear una tabla en Word con la imagen que queremos traducir y dos columnas (origen y destino) donde escribir el texto. Se puede entregar este archivo directamente al traductor o procesarlo con una herramienta TAO para aprovechar alguna MT. En el caso de que el cliente pueda proporcionarnos un archivo editable, podremos copiar el texto y pegarlo en la tabla que creamos en Word, o, aquellos que disponen de un software como Sysfilter, podrán extraer automáticamente el texto en un archivo .doc. Un gran método para encontrar texto no editable es la pseudotraducción, ya que, gracias a ella, podemos comprobar si todo el texto de un archivo se ha preparado adecuadamente. De hecho, esto nos permite identificar cuáles son las partes del texto que no se importan en el archivo de traducción, lo que lo convierte en un paso que recomendamos encarecidamente.

En conclusión, en vista de la creciente cantidad de contenido multimedia publicado y traducido a varios idiomas posteriormente, el DTP se está convirtiendo en una pieza fundamental en la gran máquina de la localización. Ya no es una figura al margen del resto, dedicada exclusivamente a la finalización de los archivos, sino un apoyo técnico necesario en las fases más importantes del proceso de traducción.

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