Cómo traducir el texto incrustado en imágenes

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Cómo traducir el texto incrustado en imágenes

Con las herramientas adecuadas y un poco de paciencia, se puede extraer el texto incrustado en las imágenes para traducirlo cómodamente con cualquier herramienta TAO.

Es bastante habitual recibir encargos de traducción en los que una parte del texto está en una o más imágenes. Pongamos por ejemplo las traducciones de sitios web, presentaciones de PowerPoint o documentos de marketing en formato Word con diagramas copiados y pegados de otras fuentes. O, peor aún, un manual de un programa de ordenador con unas cuantas capturas de pantalla.

En todos estos casos, las herramientas de traducción asistida habituales no acuden al rescate. De hecho, ninguno de los programas que actualmente están en el mercado es capaz de interpretar automáticamente el contenido de las imágenes. Para poder hacerlo, tendrían que disponer de una función de OCR que, de momento, todavía no integran. Sin embargo, podemos seguir algunas estrategias simples para exportar y traducir estos textos «intraducibles».

Independientemente del tipo de imagen, siempre nos encontramos con dos complicaciones iniciales:

  1. el recuento de las palabras que debemos traducir y
  2. la exportación de las imágenes (si trabajamos en Word).

El primer punto está claro: hay que saber cuánto trabajo nos están encargando. A menudo se elabora un presupuesto con este tema en una línea separada que suele actuar como elemento disuasorio para el cliente, que decide no traducir las imágenes solo por ahorrar (por su parte, dinero y por la nuestra, una buena preocupación). Para realizar el recuento de palabras incrustadas en imágenes, podemos seguir dos caminos:

  • transcribir a mano el texto en otro archivo o
  • utilizar un programa de OCR.

Cuál elegir depende de la cantidad de imágenes, la calidad de estas y la velocidad con la que necesitemos obtener esta información. Si es realmente urgente, sugerimos hacer un cálculo manual aproximado. Si las imágenes son pocas o de baja calidad, vale la pena escribir los textos en una tabla sin necesidad de utilizar herramientas automáticas, que en cambio son eficaces si las imágenes están en alta resolución y sin capas. Para transcribir y presupuestar las imágenes de una manera sistemática y ordenada, recomendamos utilizar uno de estos dos instrumentos:

  • WebBudget, de Aquino Software (http://www.webbudget.com/), es un programa TAO específico para la traducción de proyectos web. Entre otras funciones, permite desplazarse por las imágenes de un proyecto, marcar las que necesitan ser traducidas y exportar esta información a una tabla de Word o Excel. El software es comercial y cuesta aproximadamente 395 euros.
  • Image Localization Manager (http://algomasquetraducir.com/image-localization-manager/) es un programa de código abierto creado por Pablo Muñoz, especialista brillante en localización. Básicamente realiza la misma función que el anterior: permite exportar un archivo CSV o archivos HTML para traducir el texto de las imágenes previamente seleccionadas y transcritas. Después de traducir el archivo resultante, se puede volver a cargar para permitir que el gráfico edite las imágenes.

Pero hay un inconveniente: si las imágenes se encuentran en un archivo Word, ¿cómo podemos exportarlas? Por sencillo que resulte insertar imágenes en un archivo de Word, no podemos decir lo mismo a la hora de exportarlas. La única forma es a través de la función de copiar y pegar, pero además de ser engorroso, no mantiene el formato de las imágenes originales. La alternativa es, pues, guardar el archivo como una página web: Word guarda el archivo como HTML e inserta todas las imágenes en una carpeta con el mismo nombre de archivo y el sufijo _files. Si dentro del Word encontramos imágenes vectoriales (clipart), que están guardadas como WMZ o EMZ, versiones comprimidas de los formatos WMF o EMF (Windows Metafile y Windows Enhanced Metafile), podemos descomprimirlos con cualquier programa zip.

Una vez realizado el recuento, antes de continuar debemos tener en cuenta el alcance de nuestro trabajo, es decir, cuál es la responsabilidad que asumimos al aceptar el proyecto. Si solo tenemos que entregar un texto bilingüe porque otra persona se encargará de limpiarlo y proceder a la compaginación, el método más sencillo es crear una tabla con las siguientes columnas en un documento adicional:

  • nombre de la imagen (si tiene),
  • referencia a la imagen o número de página y su ubicación en la misma,
  • texto original y
  • traducción.

De esta manera, el gráfico volverá a crear las imágenes necesarias utilizando nuestra tabla como referencia.

Si el cliente espera recibir un documento traducido y paginado, nos vemos obligados a extraer el texto de las imágenes, traducirlo y «reconstruir» las imágenes. Si estamos trabajando en Word o PowerPoint, la forma más rápida, pero no completamente libre de riesgos, es crear un cuadro de texto que cubra el texto de la imagen original. Este método es eficaz cuando tenemos que traducir pies de gráfico o encabezados simples, especialmente cuando el texto está en negro sobre un fondo blanco y el tipo de fuente es común. En otros casos, puede resultar difícil seleccionar el color adecuado o identificar y recuperar la fuente original. El riesgo inherente a este método es que el lector del documento traducido desplace por error los cuadros de texto y, por consiguiente, revele el texto original. Es necesario especificar la ubicación exacta de los cuadros en la página que aparecen, ya que si se añaden otros elementos se puede desplazar el resto del texto y descuadrar todo. Aprovechamos para recordar que, para mover los cuadros con mayor precisión, tenemos que mantener pulsada la tecla CTRL y las flechas, o, si se utiliza el ratón, mantener presionada la tecla ALT. En cambio, si el cliente no nos ha especificado qué formato de entrega desea, podemos crear un archivo PDF que sea lo más parecido al original.

Además de este método «rápido», tenemos otro: reconstruir la antigua imagen de nuevo en un editor de fotos (Photoshop, Gimp, etc.). Obviamente, aquí entran en juego otros factores, como la habilidad del traductor con estos instrumentos y la complejidad de la imagen que hay que traducir y volver a crear. Resulta aún más complicado cuando estamos tratando con capturas de pantalla de un programa. Evidentemente, es muy difícil volver a crear una captura de pantalla, a menos que tengamos el programa localizado en el idioma al que estamos traduciendo. Antes de que os embarquéis en este tipo de trabajo, os aconsejamos:

  • preguntar al cliente si es absolutamente necesario traducir la imagen en cuestión;
  • acordar con el cliente un suplemento por estos servicios gráficos;
  • externalizar este servicio a un diseñador gráfico profesional si el margen lo permite.

Sin profundizar en detalles de programas de edición de imagen, que no se nos olvide poner la imagen original en una capa separada, bloqueada, para usarla como plantilla. Si tenemos que identificar la fuente utilizada en la imagen, hay un par de sitios que nos pueden ayudar: Identifont y What's the font?

En definitiva, como en cualquier proyecto, lo realmente importante es:

  • saber desde el principio cuál es nuestro papel y cuáles son nuestras responsabilidades;
  • utilizar el método apropiado para el material con el que estamos trabajando;
  • utilizar las herramientas adecuadas para el método elegido.

Este artículo se publicó también en Proz.com con Derechos de Autor © ProZ.com, 1999-2009

 

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