3 pasos para seleccionar un proveedor de servicios lingüísticos

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3 pasos para seleccionar un proveedor de servicios lingüísticos

Estrategias y consejos a seguir en caso de necesitar una traducción técnica y no saber cómo comenzar.

Si hoy necesitaras una traducción, ¿qué harías?, ¿copiar y pegar el texto en Google Translate?, ¿llamar a tu primo que ha trabajado en Londres seis meses y tiene un inglés «perfecto»? o ¿pedir ayuda al hijo del vecino que estudia para ser técnico superior en comercio internacional?

Estas podrían ser posibles soluciones si lo que necesitas es solo tener una idea del significado y si tu negocio no depende de esa traducción. Pero si el documento en cuestión fuese un manual técnico, un folleto para tus clientes o incluso el contenido del sitio web de tu empresa, y en definitiva, si de esos textos dependiera la reputación de tu empresa, entonces la única solución es contactar a una agencia de traducción o un traductor profesional.

No obstante, no es fácil navegar en el mercado de los servicios lingüísticos, que es desconocido para la mayoría de la gente y que paradójicamente emplea un lenguaje propio con conceptos pocos intuitivos. ¿Conoces la diferencia entre traductor e intérprete o entre «edición» y «revisión», por ejemplo? También, ¿sabías que en la actualidad se utilizan programas específicos para traducir textos técnicos llamados herramientas TAO (traducción asistida por el ordenador)? Si no lo sabías, no pasa nada. No te preocupes. La única preocupación del cliente debería ser solamente escoger el profesional o la agencia más adecuada para su caso concreto.

Para comenzar, te recomiendo leer un breve folleto, titulado Todo lo que siempre quiso saber sobre la traducción. Es una lectura seria y de confianza, cuya versión en castellano ha sido elaborada por ASETRAD, la Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes. Como se indica en su sitio, el objetivo de esta guía (una lectura de cinco minutos, son unas 30 páginas impresas en letra grande) es brindar consejos útiles a quienes necesitan servicios profesionales de traducción, de modo que los resultados finales estén en línea con sus expectativas.

Cubierta de Todo lo que siempre quiso saber sobre la traducción

Después de conocer los conceptos básicos, verás que obtener un servicio de traducción preciso y satisfactorio no es una tarea imposible. Hay muchos traductores, y por ende, no debería ser complicado encontrar uno. Sin embargo, una vez que hayamos encontrado el nombre de un profesional, ¿cómo podemos verificar si es el traductor correcto para nosotros? Te aconsejo seguir estos tres simples pasos.

1) ¿Profesional o amateur?

Antes que nada, asegúrate de trabajar únicamente con traductores profesionales. En España no existe un colegio de intérpretes y traductores, por lo que prácticamente cualquier persona puede afirmar que es traductor. Asimismo, no es para nada complicado montar una agencia de traducción (o supuesta agencia), ya que el mercado de la traducción no tiene barreras de entrada. Detrás de la fachada de un sitio web atractivo y con una red de más o menos buenos colaboradores, cualquiera puede asumir el papel de intermediario. Por lo tanto, no dejes la tarea de traducir en manos de cualquiera, solo porque «sabe muchos idiomas» o porque tiene un sitio web muy atractivo.

Cuando se compra un servicio de traducción, ya que este es un servicio y no un producto físico, se están comprando las habilidades de una persona, la que ofrece el servicio. Así que asegúrate de que sea fácil distinguir la persona detrás de la página web que oferta el servicio. De acuerdo con lo que hemos dicho antes, cualquier persona puede fingir ser traductor o titular de una agencia; por lo tanto, debes estar atento a los sitios «sospechosos», aquellos que no indican con claridad quién está detrás del contenido publicado, los que utilizan fotos genéricas en lugar de presentar sus oficinas y empleados (o no utilizan imágenes en lo absoluto), los que en la sección «¿Quiénes somos?» hablan en general de ellos mismos, y también los que en el aviso legal no indican los datos de la empresa.

Entonces, ¿por dónde debes empezar para encontrar a un profesional de verdad? Basta con usar sabiamente las redes sociales de profesionales en línea, tanto las redes generales, cuanto las específicas para traductores. Inicia navegando en sitios como LinkedIn o XING, pues estos recogen numerosos profesionales con formación lingüística. Explora tu red de contactos en esta redes sociales: podrías encontrar un traductor entre los círculos de segundo o tercer grado. También puedes consultar la base de datos de ProZ.com, una de las principales plataformas en línea dedicada a traductores e intérpretes (tanto de profesionales, como de agencias de traducción). Otra opción es consultar los sitios de asociaciones reconocidas dedicadas a profesionales autónomos como la ya citada ASETRADAPTIC, o las organizaciones que agrupan las empresas de servicios lingüísticos como ANETI  o ASPROSET y sus versiones homólogas extranjeras (sobre todo si necesitaras traducciones en idiomas diferentes al español).

Una vez que hayas encontrado al proveedor que consideres se ajusta a tus necesidades, solo para verificar, deberías consultar:

  • las credenciales presentes en su web o en el CV;
  • su lista de clientes y colaboraciones;
  • las muestras de trabajos realizados o casos de estudio;
  • los testimonios citados (a modo de garantía podrías corroborar estos testimonios, contactándo directamente a sus clientes);
  • en el caso de las agencias de traducción, algunas en sus sitios incluyen también referencias sobre herramientas y materiales (como glosarios o programas informáticos desarrollados de manera interna). Esto podría ser una señal de que la agencia posee cierta habilidad técnica, que ahora más que nunca es necesaria para traducir software o páginas web.

Y con esto pasamos al segundo punto de control.

2) ¿Traductor especializado o todoterreno?

El segundo paso es comprobar los conocimientos técnicos. Me refiero a que el profesional elegido esté familiarizado con el tema a traducir, cosa que debería ser obvia, pero que a menudo se pasa por alto. Este conocimiento puede derivar de una formación profesional complementaria a los estudios de traducción, en el caso de un trabajador autónomo, o bien de una cartera de clientes que pertenezca al sector en el cual trabajamos, en el caso de una agencia.

Es importante tomar en cuenta que si el traductor no es especializado en un sector determinado, gracias a su formación, ha obtenido una habilidad y flexibilidad en la búsqueda de terminología correcta y precisa y en la aplicación de las herramientas más adecuadas. No basta con poseer un vocabulario o un glosario: un buen traductor sabe cómo encontrar la información que le sirve, usando los instrumentos más apropiados según el texto.

Comprueba si en la lista de trabajos realizados por el traductor seleccionado sobresale un cierto dominio de una terminología específica y si esta corresponde a tus necesidades. Por otra parte, revisa si en su currículum se destacan experiencias y formaciones significativas en un ámbito específico. Por ejemplo, años de experiencia en el sector náutico o un título en derecho.

De las habilidades técnicas forman parte también aquellas relacionadas con la informática. No me refiero al conocimiento del paquete Office, pues este se toma por sentado, ya que estamos hablando de profesionales que pasan la mayor parte de su tiempo trabajando en Word y Excel. Más bien, me refiero a los programas necesarios para hacer frente, de manera cómoda, al trabajo. Si necesitas que el texto sea maquetado, es probable que quieras a alguien que sepa manejar InDesign o Framemaker. Si se trata de traducir un sitio web, es probable que estés interesado en alguien que pueda traducir directamente archivos XML, previamente exportados de tu sistema de gestión de contenidos web, sin que tu tengas la obligación de copiar y pegar las páginas en un archivo de texto. En pocas palabras, asegúrate de encontrar un profesional que demuestre tener experiencia con el software que se necesitará. Es probable que tengas que consultar al traductor o la agencia directamente para aclarar tus dudas y establecer el flujo de trabajo correcto.

Y por eso ahora pasamos al tercer paso de verificación necesaria.

3) ¿Customer service o customer nightmare?

Cuando dejas tu trabajo en manos de un profesional, asegúrate de que sea disponible y que brinde un servicio al cliente completo, desde el inicio de la relación, durante la etapa de presupuesto, hasta la entrega del proyecto y más allá. El proveedor debe ser fácil de localizar y debe responder con prontitud a las solicitudes. No importa si esta persona la encontraste en las páginas amarillas o por recomendación (uno de los métodos más comúnes para encontrar un buen profesional). El traductor que trabaje para ti debe tener una presencia en línea muy cuidada y debe ofrecer modalidades de contacto que sean cómodas para ti. Si estás acostumbrado a utilizar Skype, busca a alguien que esté dispuesto a comunicarse a través de Skype, por ejemplo.

Un buen traductor o una agencia de traducciones fiable a menudo establece horarios de oficina, durante los cuales podrías hacer uso de su servicio de asistencia directa. Sin embargo, ya se sabe que los casos de urgencia pueden surgir en cualquier momento. Antes de que te pase una situación de este tipo, pregunta al proveedor cómo gestionaría esos casos. «¿Si os envío un archivo el viernes por la tarde a las 17:30, que pasaría? ¿Cuándo recibiría el presupuesto?»

También comprueba sus habilidades de comunicación. ¿Tu proveedor de traducción potencial responde de una manera apropiada a tus preguntas? Si se presentara un problema directamente relacionado con el trabajo entregado, ¿cómo sería administrado? Pregunta cuáles son los pasos a seguir para minimizar los riesgos, trata de entender su flujo de trabajo normal y lo que sucede, por ejemplo, en caso de reclamaciones.

En resumen, la próxima vez que necesites traducir un texto:

  • déjalo en manos de profesional;
  • compara las habilidades de ese profesional con tus necesidades;
  • evalúa su disponibilidad y su capacidad de ayudarte durante todo el proceso, desde la cotización hasta la entrega.

Como ya hemos dicho, el sector de los servicios lingüísticos es ciertamente peculiar y sigue una lógica que muchas veces el público en general ignora. No te dejes intimidar, pero explica exactamente tu problema: el profesional capacitado te proporcionará la solución correcta.

Artículo traducido y adaptado al castellano por Gloriana Cocozza.

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