La forma correcta de enfrentar la traducción de software

La forma correcta de enfrentar la traducción de software

Artículo traducido al castellano por Gloriana Cocozza.

Descubre los principales desafíos técnicos y lingüísticos planteados por la localización de software.

Como ya se abordó en el artículo «¿Por qué localizar tu software, en lugar de simplemente traducirlo?», la localización presenta múltiples desafíos. En este artículo explicaremos brevemente los retos más frecuentes a nivel técnico y lingüístico, con ejemplos en la combinación lingüística inglés-castellano, siendo el inglés la lengua de salida predominante en la localización de programas informáticos.

Aspectos técnicos

Un programa informático tiene dos niveles de texto:

  1. las cadenas visibles para el usuario y
  2. las cadenas de código de programación necesarias para el funcionamiento del sistema.

Por lo general, los entornos de localización o los programas que se utilizan para traducir y adaptar un programa permiten aislar con recursos gráficos el código del texto, permitiendo que el traductor se concentre únicamente en el texto. En algunos casos, sin embargo, se presentan expresiones o combinaciones que exigen un trato especial.

En las secuencias de caracteres especiales y variables se usan símbolos como el de porcentaje (%) o el de dólar ($) para indicar a la máquina que interprete lo que sigue de una manera no literal. Las variables, también conocidas como marcadores de posición o placeholder, por lo general, están representadas con letras del alfabeto y representan un elemento que el software reemplaza cada vez por el valor que corresponde. Por ejemplo, un adjetivo, el nombre del archivo, un valor numérico, un porcentaje de carga, etc. Algunas combinaciones estándares son:

  • %s para una cadena de texto;
  • %d para un número decimal;
  • %x para un número entero hexadecimal;
  • %g para un valor representando en coma flotante;
  • %u para un carácter Unicode;
  • %p para un número de página.

Durante la fase de traducción, debemos tener en cuenta las implicaciones gramaticales y semánticas del término faltante en el resto de la oración. Si es un sustantivo, hay cuatro combinaciones posibles (masculino o femenino, singular o plural), dos en el caso de los números. En ambos casos, el artículo anterior y el verbo siguiente deben ser modificados. También, puede ser necesario intervenir en la sintaxis. En inglés, a diferencia del español, un adjetivo, número o sustantivo preceden el sustantivo al que se refieren. En este caso, el traductor, para comprender correctamente sobre lo que se está hablando, debe confiar en el contexto lingüístico. El cliente, a su vez, debe informar la presencia de caracteres especiales en el software y de aquellos valores que estén asociados a variables (al menos el número y la categoría gramatical), con el fin de evitar una corrección extensa en la siguiente fase.

En algunos casos se encuentra texto intraducible, es decir, términos que en realidad son comandos internos del programa o nombres de archivos. Por supuesto, traducirlos significaría introducir errores o crear enlaces a archivos inexistentes, por lo que es importante reconocerlos. Desde cadenas tipo [x] o $x$, donde x indica el nombre de un archivo con su extensión ($INPUT_List.csv$), hasta palabras escritas en mayúsculas como COPY, EDIT y/o con guiones bajos (TIME_OUT; NO_MORE_ENTRIES).

Uno de los problemas más engorrosos en la localización es la presencia de términos aislados, que carecen de contexto. El traductor debe confiar en el texto que le precede y que le sigue y, si se le ha proporcionado el archivo ejecutable, debe basarse en el código de programación, donde encontrará información muy valiosa sobre la naturaleza del término.

Otra forma de resolver problemas de ambigüedad es ver la interfaz gráfica del software, lo cual no siempre es posible. Si solo se tiene acceso al archivo de texto, el traductor puede consultar el manual del usuario correspondiente y la ayuda en línea o, en casos extremos, pedir aclaraciones al cliente.

La ambigüedad de los términos aislados también es muy característica del inglés, el cual tiende a expresar más categorías y valores gramaticales usando la misma forma gráfica. Por ejemplo, en un software, el término «copy» puede usarse  tanto como sustantivo o verbo, al modo imperativo e infinitivo. Su posición dentro de la interfaz nos puede sugerir el significado correcto (si está en un menú desplegable, probablemente sea un comando). De todos modos, esto continúa siendo un desafío que no debemos subestimar.

Las cadenas de texto las podemos encontrar dentro de los cuadros de diálogo, menús desplegables y mensajes de error. El límite de palabras de estas secciones es más o menos restringido, y esto constituye un problema en la localización del inglés a otros idiomas, pues por lo general el volumen del texto aumenta aproximadamente entre un 30 y un 200 %, sobre todo en los nombres de comandos e iconos. Si no se toma en cuenta la necesidad de disponer de espacio adicional para poder encajar el texto traducido dentro del espacio gráfico durante la fase de internacionalización, el traductor deberá recurrir a sinónimos, abreviaturas y anglicismos.

Sin embargo, es esencial mantener terminología consistente (insertando entradas terminológicas en el glosario del proyecto) y utilizando expresiones que sean comprensibles para el usuario, términos no generalizados en inglés o abreviaturas poco claras.

Algunas plataformas de localización permiten generar una vista previa de la interfaz donde se insertan las traducciones en tiempo real, permitiéndo que los traductores visualicen el espacio disponible. En caso de solo tener acceso al archivo de texto y no el archivo ejecutable, la documentación de ayuda del software puede servir de apoyo, siempre y cuando el manual de usuario incluya una captura de pantalla de la sección de nuestro interés.

En la localización, es esencial adaptar el locale, es decir, el conjunto de parámetros técnicos utilizados por una comunidad geográfica, cultural y lingüística para representar la realidad.

El estándar ISO 639-1 en la clasificación del lenguaje identifica cada locale con un código de dos letras. Si para el italiano existen dos tipos de italiano, uno para Italia (it-IT) y otro para Suiza (it-CH), idiomas como el inglés, español y árabe tienen un repertorio más amplio debido a la gran cantidad de países en que se habla ese idioma de manera oficial. El idioma y locale no poseen una correspondencia unívoca, ya que las convenciones culturales son claves en  la localización. Los aspectos más importantes son:

La adaptación de estos parámetros brinda al usuario la sensación de interactuar con un producto diseñado para sus necesidades, evitando malentendidos
  • la moneda y la posición del símbolo gráfico: escribimos £10 y $10, pero 10€;
  • la fecha: varía tanto el orden de los elementos (mes-día-año en EE. UU., día-mes-año en Europa, año-mes-día en algunos países asiáticos), como el uso gráfico de barras (/), guiones (-) o puntos;
  • la hora: está ligada al sistema de horario vigente, ya sea de 24 o 12 horas en los EE.UU;
  • los sistemas de medición: los kilogramos, metros y grados Celsius del Sistema Internacional se convierten en libras, pies y grados Fahrenheit (con algunas diferencias conceptuales entre el Reino Unido y los Estados Unidos) en los países anglosajones;
  • la representación de números: miles, cientos y decimales se pueden marcar con un punto (arriba o abajo), una coma o un espacio; un mismo porcentaje se puede escribir como 1.5% o 1,5%;
  • las direcciones, códigos postales y prefijos de teléfonos.

La adaptación de estos parámetros brinda al usuario la sensación de interactuar con un producto diseñado para sus necesidades y evita posibles malentendidos. De lo contrario, podría perjudicar la experiencia del usuario, por ejemplo, podría dificultar el acceso a algunas funciones. Si un software no contempla los formatos de los códigos postales o códigos de área telefónica de una zona determinada, es posible que el usuario no pueda crear una cuenta o si no se convierten las cantidades según la moneda local, el usuario no podría realizar compras. La adaptación del locale, por lo tanto, significa respetar las expectativas de los parlantes y permitirles disfrutar de la misma funcionalidad que ofrece el producto o servicio original.

Aspectos lingüísticos y culturales

En el diseño de software, el componente cultural no es un prioridad, ya que el software está diseñado para un uso práctico, como proteger un dispositivo contra virus, administrar contraseñas o generar documentos.

Sin embargo, el hecho de que el software incluya ciertas características refleja también el origen del producto. Por ejemplo, el software que presenta configuraciones personalizadas para la familia proviene normalmente de aquellas culturas que dan mayor importancia al colectivo que al individuo. Por el contrario, en aquellas culturas donde existe una mayor tendencia al individualismo, el software presenta opciones para la  personalización y protección de la cuenta. Durante la fase de internacionalización, debemos tener en cuenta estas diferencias, de lo contrario corremos el riesgo de que sea rechazado por el mercado de destino, pues puede resultar en un producto difícil de asimilar.

Estos aspectos no son responsabilidad del traductor en sentido estricto. Sin embargo, cuanto más un producto digital se asemeje a la interacción humana, se necesitarán más adaptaciones lingüísticas y culturales.

Un software para la producción industrial se utiliza para ejecutar acciones y activar máquinas. La interfaz muestra preguntas al usuario como: «¿Estás seguro de que quieres reiniciar?». En este caso, el componente pragmático queda en segundo plano. Por el contrario, la aplicación de un banco deberá estar enfocada en la interacción entre el cliente y el agente de servicios al cliente para llevar a cabo trámites más sensibles, como la gestión de cuentas y la suscripción de servicios. Por tanto, el texto debe dar «confianza» al usuario, y para esto se deben reflejar aquellas convenciones lingüísticas que le resulten más familiares. Igualmente, el traductor deberá respetar las expresiones de cortesía que pertenecen a esa cultura.

Cuanto más un producto digital se asemeje a la interacción humana,  más adaptaciones lingüísticas y culturales requerirá.

El inglés, por ejemplo, hace un uso excesivo de expresiones como por favor y te gustaría + verbo a diferencia del italiano o del español, en el que se puede omitir o modificar, por ejemplo, cambiando del condicional al indicativo. Del mismo modo, se podría optar por utilizar el registro más informal del inglés si el producto está dirigido a un usuario italiano. Otro tema está relacionado con el orden de los componentes de la frase. En inglés existe una tendencia a presentar primero la información más específica y luego la más general, mientras que en el italiano o en el español se prefiere una exposición de la información de manera progresiva. Por otro lado, el italiano y el español no están totalmente restringidos a la estructura tipo sujeto-verbo-objeto, más bien es común romper esas reglas para construir oraciones más fluidas y naturales. Traducir literalmente del inglés puede dar lugar a expresiones inusuales que suenan, si no son incorrectas, mecánicas y forzadas. Por último, no debemos olvidar que, en el caso de fragmentos de texto con fines comerciales, podría ser necesario reescribir parcialmente el texto según la audiencia meta. Este proceso es conocido como transcreación.

Lecturas recomendadas

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